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¿Necesita su empresa un cambio de cultura organizacional?

Cultura organizacional

Toda organización necesita vivir cambios para evolucionar. Hasta las empresas más inmovilistas, si echan la vista atrás, verán que su historia está plagada de cambios y adaptaciones que son las que le han permitido sobrevivir. Llega un momento en el que la marcha de los acontecimientos les obliga a dar un golpe de timón que les permita seguir avanzando.

Las empresas que realmente marcan la diferencia y señalan el camino a seguir son aquellas que son capaces de arriesgar y afrontar un cambio en su cultura organizacional. Los expertos definen “cultura organizacional” como aquellos rasgos esenciales que definen la personalidad de la empresa. Otra definición que manejan es la siguiente: “Cultura organizacional es el conjunto de valores, conductas y formas de comunicarse que son aceptados por todas las personas de la compañía”.

Un cambio en este sentido supone poner patas arriba la organización, una revolución desde los cimientos empresariales hasta lo más alto que implica replanteárselo todo, hasta el propio concepto de negocio. Pasando por la metodología de trabajo, hábitos, distribución espacial, relaciones entre profesionales y departamentos, etc.

No es fácil para una empresa identificar que ha llegado ese momento. En la actualidad muchas organizaciones que se encuentran en esta tesitura intentan solucionar sus problemas abrazando la transformación digital. Sin embargo, la tecnología, a pesar de lo imprescindible y determinante que resulta para nuestra vida personal y empresarial,  es un medio y no un fin. Es más, muchas empresas que emprenden la denominada transformación digital no están preparadas para hacerla, precisamente porque necesitan un cambio de cultura organizacional como paso previo imprescindible.

Muchas veces, las empresas son capaces de detectar los síntomas, advierten que se están quedando rezagadas, que la competencia les supera; pero no son capaces de hacer un buen diagnóstico y, mucho menos, de saber cuál sería el mejor tratamiento para sus males. Por eso, cuanto más abierta esté una organización al mundo, cuanto más interactúe con  otras empresas e incorpore otros líderes y profesionales con otra mentalidad a su plantilla, más posibilidades tendrá de iniciar un proceso de cambio de cultura empresarial y de adaptación eficiente al entorno.

Es difícil entender la necesidad de sustituir estilos de trabajo y de liderazgo que tuvieron éxito en el pasado pero que hoy ya no funcionan. Muchos directivos se opondrán con una fuerte  resistencia al cambio. Sin embargo, son precisamente los directivos los que pueden resultar determinantes para iniciar este proceso y culminarlo con éxito. Es preciso identificar a aquellas figuras que pueden favorecerlo y darles el papel transmisor del cambio dentro de la plantilla. Cuidar la comunicación entre áreas y recursos va a ser también fundamental.

En este sentido, otras estrategias que pueden funcionar son los espacios de trabajo para reflexionar sobre el cambio y acabar provocándolo y la creación de grupos para compartir conocimiento y nuevos enfoques. Dar pequeños pasos para conseguir avanzar sin desviarnos en la dirección marcada

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